El índice de carne federal revela precios disparatados para la tira de asado: en Bariloche sale a 20.000 pesos el kilo de novillito, en Mar del Plata a 21.800 con un salto del 55% desde diciembre (de 14.000-16.000), en Mendoza 22.200 por kilo de costilla arqueada de primera calidad y en CABA, en Palermo-Colegiales, ya llega a 25.000, un 25% más que en diciembre.
Carniceros explican las subas por falta de oferta de animales, costos de media res que treparon 25-30%, sequía pasada y stock ganadero bajo que demorará tres años en recuperarse; culpan también a la cebada cara y exportaciones incipientes, aunque el 75% del consumo vacuno es interno.
Panelistas comparan calidades: el de Mendoza luce mejor por menos grasa y hueso rendidor, mientras en Bariloche tiene más blanco que rojo; la gente migra a cortes baratos como bondiola a 11.600 o pechito a 9.000, pese a la cultura argentina de comer carne diaria, aunque el consumo cayó a mínimos de 20 años.
Sorprende que en carnicerías premium de Palermo el asado cueste menos que en provincias o Mar del Plata; el segmento sigue con paleta para guisos, volviendo a Bariloche.