Vecinos desalojados del complejo Estación Buenos Aires, ligado a la constructora de Luis Caputo, protagonizaron un nuevo enfrentamiento esta mañana cuando personal de la empresa intentó apuntalar el jardín central colapsado sin avisarles previamente. Las familias, que llevan días sin poder ingresar a sus departamentos, gritaron insultos a la policía y exigieron la presencia de la fiscal para evitar que se borren pruebas del siniestro que destruyó 65 vehículos y expuso fallas estructurales graves en el subsuelo.
Los residentes expresaron su desesperación en testimonios directos: viven una "película de terror", con impotencia por la falta de comunicación de la fiscalía y obras a escondidas. Denuncian que la constructora prioriza enmascarar responsabilidades sobre permitirles recuperar sus pertenencias, mientras temen por la estabilidad del edificio y su futuro habitacional. Algunos vecinos aclararon que son "familia de laburantes, clase media" arruinada por el gobierno actual, rechazando estigmas de las redes.
El periodista cuestionó la ausencia del Estado, que debería proteger a los vulnerables frente a la poderosa empresa, y trazó paralelos con represiones recientes a trabajadores de FATE, jubilados y personas con discapacidad. Sostuvo que el retroceso estatal, con desfinanciamiento sistemático, deja a las familias abandonadas ante asimetrías de poder. Surgió confusión con una supuesta vocera de los vecinos, ignorada por ellos, que intentó mediar sin éxito.
La incertidumbre domina: sin peritos ni información oficial, los vecinos sospechan un encubrimiento para tapar responsabilidades de la constructora y autoridades que aprobaron la obra. Viven en hoteles o bajo amenaza constante, exigiendo respuestas rápidas para no convertirse en víctimas fatales.