El gendarme Nahuel Gallo dio su primera conferencia de prensa tras 448 días de detención ilegal en la prisión venezolana Rodeo 1, donde denunció torturas psicológicas y condiciones inhumanas comparables al cautiverio de rehenes de Hamás en Gaza. En un acto en la Gendarmería Nacional, Gallo relató cómo fabricaba la bandera argentina con jabón celeste y blanco para sentirse en casa, y cantaba el himno nacional ante la sorpresa de otros presos extranjeros.
Gallo enfatizó que no se siente completamente libre hasta que liberen a los 24 presos políticos de distintas nacionalidades que dejó en Rodeo 1, incluyendo a otro argentino. Agradeció al Estado argentino, instituciones internacionales y al gobierno por las gestiones diplomáticas que lo trajeron de vuelta, aunque evitó detalles específicos de su calvario por no estar aún recuperado física y mentalmente.
Autoridades como la ministra de Seguridad Monteoliva, el canciller Quirno y el jefe de Gendarmería Claudio Villoni confirmaron que Gallo mantiene su condición activa, recibe acompañamiento médico integral incluyendo ergometría por su afición al maratón, y estudios oftalmológicos ya que no usó anteojos durante su cautiverio. Panelistas destacaron su fortaleza mental y compararon su situación con un secuestro por un régimen narcoterrorista, sin derechos humanos ni contacto familiar por más de un año.
Se especula un encuentro con el presidente Javier Milei y la senadora Patricia Bullrich en próximos días, mientras Gendarmería respeta sus tiempos de recuperación en el edificio Centinela. Revelaron que estuvo 24 horas bajo control del servicio de inteligencia venezolano antes de su liberación, sin examen médico inmediato, y que la negociación para su regreso vía un vuelo de la AFA fue sorpresiva incluso para la fuerza.