Nahuel Gallo ofreció su primera conferencia tras la liberación del Rodeo 1, centro de detención clandestina en Venezuela, donde sufrió torturas físicas y psicológicas, evitando detalles por los 24 extranjeros aún detenidos.
Gallo atribuyó su fortaleza mental a su hijo y a Dios, destacando la incomunicación y pérdida de libertad injusta; su esposa aclaró no colgarse políticamente del caso ni aludir al traslado o AFA.
Visiblemente conmovido, Gallo se mantiene en Gendarmería activa en Edificio Sentinela, con buen estado de salud pese a huelga de hambre; autoridades prevén condecoración pronto y piden paciencia para su futuro.
El relato revela la brutalidad del régimen venezolano, aliado histórico de gobiernos argentinos que lo justificaban.
Panelistas destacaron su resiliencia y el impacto en exponer atrocidades.