Nahuel Gallo relató la profunda incertidumbre que vivió en la prisión venezolana del Rodeo 1, donde un traslado el domingo lo dejó sin saber si era para su liberación o para un destino peor, en medio del terrorismo de Estado del régimen.
Gallo confirmó que el Estado venezolano le informó sobre la gestión del Estado argentino por su liberación, a la que agradeció junto a toda la nación, sin dar nombres para priorizar su testimonio como víctima de 448 días de secuestro y evitar grietas políticas.
Pidió insistentemente no olvidar Venezuela pese a conflictos globales como Medio Oriente, destacando que quedan más de 500 presos políticos, 24 extranjeros en Rodeo 1 y el argentino Germán Giuliani, mientras reportan muertes como la de un periodista en Mérida.
En nota en vivo desde el Edificio Centinela, confirmaron que Gallo permanece allí para chequeos médicos, físicos y psicológicos antes de retomar su cargo en Gendarmería, con base en Mendoza, donde su familia lo visitará.
Gallo evocó su patriotismo con anécdotas como hacer la bandera argentina con jabón celeste y blanco, cantar el himno y su obsesión por reencontrarse con su hijo Víctor, quien cumplió tres años sin él por dos cumpleaños.