Una mujer relata experiencias de sufrimiento desde su infancia, incluyendo peleas en el hogar, malos tratos, escuchar voces, ver sombras, insomnio y ataques de pánico. A los 5 o 6 años, afirmaba ser seguida por un animal en forma de perro negro, visible solo para ella. Los dolores de cabeza constantes la llevaron a buscar ayuda médica sin éxito.
En la adolescencia, los dolores se intensificaron y las visitas a "la casa de los espíritus" no revirtieron la situación, sino que la empeoraron. La violencia familiar, las discusiones y los malos tratos continuaron. Años después, durante una crisis de pareja donde su esposo intentó agredirla con un cuchillo, clamó a Dios por ayuda.
Tras escuchar un mensaje en televisión, acudió a la Iglesia Universal, donde encontró liberación. Relata que en la "Casa de los Espíritus" no sabía que se estaba trayendo maldiciones a su vida. Gracias a la perseverancia en la Iglesia Universal, logró liberarse de visiones, dolores de cabeza, nerviosismo y discusiones familiares, encontrando paz y felicidad.