Daniela Moreira compartió su experiencia de haber estado involucrada en prácticas espirituales oscuras que la llevaron a sufrir tormentos, infidelidad y depresión.
Describió cómo los "espíritus de las tinieblas" la perturbaban, afectando su vida personal y familiar, incluyendo su relación de pareja y la crianza de sus hijos. Relata que llegó a tener pensamientos suicidas y una profunda desesperación.
Tras conocer la Iglesia Universal, encontró un camino de liberación y paz, logrando superar sus adicciones, el odio, el rencor y la agresividad, transformando su vida y la de su familia.