La caída del consumo masivo en Argentina se agudiza debido a diversos factores, entre ellos, un ingreso retraído y el aumento de la inflación.
Los sueldos se encuentran por debajo del índice inflacionario, que ronda el 2%, mientras que el costo de los servicios aumenta a un ritmo superior.
Esta situación obliga a las familias a ajustar sus gastos, impactando directamente en rubros básicos y reduciendo el poder adquisitivo general.