Se advierte que, tras el fin del mundial, el descontento social por la situación económica se intensificará, afectando especialmente los bolsillos de los trabajadores. Se anticipan datos preocupantes sobre el consumo.
El consumo de carne vacuna ha caído un 11,5% en el primer semestre del año, marcando un piso histórico en los últimos 30 años. Esta caída se atribuye al aumento relativo del precio de la carne.
Paralelamente, las panaderías registran una fuerte caída en las ventas, con un estimado del 60% en un año y medio. Se observa también una disminución en la venta de facturas, y se buscan alternativas para reducir costos, como el reemplazo de manteca por margarina.
La percepción general de la sociedad es que el salario no le gana a la inflación, con un 80% de los encuestados afirmando que sus ingresos pierden persistentemente contra el aumento de precios. Los datos oficiales respaldan esta percepción, confirmando que el salario real ha vuelto a caer.