El consumo de carne en Argentina ha caído un 11,5% en el primer semestre del año, alcanzando el nivel más bajo de los últimos 30 años, según datos oficiales.
La baja se atribuye al aumento de precios, lo que ha llevado a los consumidores a optar por alternativas más económicas como el pollo y el cerdo, revirtiendo estadísticas previas.
En las carnicerías, la situación se refleja en una menor venta, con una disminución del consumo de 51 kilos por habitante hace un año a 47 kilos en la actualidad.