El consumo de carne vacuna en Argentina ha caído un 11% en el primer semestre del año, alcanzando el peor registro en 30 años, con un total de 1,2 millones de toneladas consumidas. La caída representa 131.830 toneladas menos en comparación con el año anterior.
El consumo por habitante se redujo a 47 kilos anuales, 8,2 kilos menos que el año pasado. La carne aumentó un 45% en el último año, superando la inflación general del 33,4%. El pollo, en cambio, aumentó un 29,9%, manteniéndose por debajo de la inflación, lo que explica el aumento de su consumo.
La explicación de esta caída en el consumo de carne se atribuye a la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, que se encuentran por debajo de la inflación, y al aumento de las exportaciones.