El consumo de carne vacuna en Argentina ha experimentado una caída del 11,5% en el primer semestre del año, alcanzando un mínimo histórico en las últimas tres décadas. Este declive se da en un contexto de fuerte aumento de precios relativos de la carne.
Las panaderías también registran una merma significativa, con una caída del 60% en la venta de pan y facturas en el último año y medio. La situación económica general, marcada por la pérdida salarial frente a la inflación, impacta directamente en el poder adquisitivo de los trabajadores.