El consumo de carne vacuna no ha logrado repuntar a pesar de que su precio se ha mantenido estable en los últimos dos meses, tras un período de aumentos constantes. La explicación a esta situación parece estar en la migración de los consumidores hacia otras proteínas más económicas.
El consumo de pollo y cerdo ha experimentado un crecimiento significativo, al igual que el de huevos, que se destaca por ser una opción proteica de bajo costo. Cada argentino consume, en promedio, 430 huevos al año, superando el consumo de un huevo diario.
Por otro lado, el consumo de pan ha caído drásticamente un 60% interanual, lo que genera preocupación por la sustentabilidad de las panaderías de barrio. Este dato, sumado al crecimiento del uso de tarjetas de crédito y la oferta de cuotas por parte de los comercios, sugiere que la gente prioriza gastos esenciales cuando el presupuesto lo permite.