El consumo de carne vacuna se ubica en 47.5 kg por habitante, mientras que el de pollo alcanza los 49.5 kg, según datos de CICRA y CEPA. La relación entre el precio de la carne y el pollo es desfavorable para la carne vacuna, ya que el pollo no ha aumentado tanto de precio interanual y es una proteína más accesible.
Los productores avícolas señalan que el pollo es más práctico y fácil de cocinar que la carne roja. La diferencia de precios es significativa, con un kilo de carne vacuna costando lo mismo que más de 3.5 kg de pollo fresco.
Se observa una creciente importación de carne de Brasil, especialmente cortes como rosbif, paleta y nalga. Si bien la porción importada es minoritaria en el mercado argentino, preocupa la tendencia al alza. Los precios en carnicerías y supermercados han aumentado, pero no así en los frigoríficos.