El desastre en Venezuela es de una magnitud tal que la limpieza y reconstrucción de las zonas afectadas podría llevar hasta cinco años, según estimaciones de los propios damnificados. La magnitud de la devastación causada por las inundaciones es abrumadora, y la falta de maquinaria y recursos dificulta enormemente las tareas de rescate y recuperación.
Los testimonios recogidos en el lugar de los hechos reflejan la desesperación de la gente, que busca a sus familiares entre los escombros con las manos, ante la imposibilidad de acceder a las zonas más afectadas. La escasez de equipos y la falta de acceso a maquinaria pesada, sumado a la presunta especulación con el alquiler de máquinas y la contratación de personal, agrava la situación.
En medio de la tragedia, surgen historias de milagros, como el rescate de un gatito vivo entre los escombros. Sin embargo, estas escenas se mezclan con la cruda realidad de la miseria y la destrucción. Familias enteras lo han perdido todo y buscan refugio en los porches de las casas que aún se mantienen en pie, mientras otros planean emigrar a Argentina en busca de un futuro mejor.