La situación en Santa Fe se agrava debido a las inundaciones, provocando deslizamientos de tierra y la necesidad de evacuar a 400 personas. A pesar de la gravedad de la emergencia, se cuestiona la asignación de recursos, contrastando la disponibilidad de fondos para operativos policiales violentos con la falta de atención a las necesidades básicas de la población afectada.
Se critica al gobierno de Javier Milei por desconocer la "realidad de la gente", mientras se vive una situación de crisis económica y social. La policía ha realizado operativos con gas lacrimógeno, tildados de "cacería humana", lo que genera indignación y cuestionamientos sobre las prioridades del gobierno.