Andrés Kreisner, doctor en física con 50 años de trayectoria en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), expresa preocupación ante los despidos masivos y la posible privatización o cierre del organismo.
Señala que la CNEA, con más de 3.000 empleados, ha perdido alrededor de 400 agentes en los últimos dos años debido a la "asfixia salarial" y presupuestaria, lo que ha afectado la continuidad de proyectos de investigación y desarrollo.
Kreisner advierte que la CNEA, un organismo clave en la exportación de tecnología nuclear y en aplicaciones médicas, podría desaparecer si se concreta la intención de privatizarla, tal como ocurrió con su principal fuente de ingresos en la década del 90.