En Venezuela, la situación en los refugios para damnificados del terremoto es crítica, albergando mayoritariamente a mujeres y niños, muchos de ellos indocumentados y desorientados.
El "terror permanente" se intensifica con cada réplica, afectando gravemente la salud mental de los sobrevivientes, especialmente de los niños, quienes sufren de insomnio y un profundo impacto psicológico que podría perdurar mucho después de la emergencia.
Los especialistas advierten sobre el desgarrador panorama en los refugios, donde la falta de recursos básicos como medicinas se suma al trauma. Muchos niños se encuentran perdidos, sin saber el paradero de sus familiares, generando una profunda angustia.
Se destaca la necesidad de atención psicológica y psiquiátrica especializada para abordar el estrés postraumático y las preguntas existenciales ("¿por qué a mí?") que surgen en los sobrevivientes, quienes se encuentran aturdidos y desorientados.