Las imágenes aéreas de la devastación en Venezuela son impactantes, mostrando ciudades que parecen bombardeadas tras los múltiples movimientos telúricos. La magnitud del desastre es tal que ningún país, y mucho menos uno del tercer mundo como Venezuela, está preparado para afrontarlo.
En La Guaira, de 500.000 habitantes, 300.000 tienen sus casas afectadas, lo que evidencia la escala exponencial de la catástrofe. La situación se agrava por la recurrencia de los sismos, con dos grandes movimientos y réplicas posteriores.
Se compara la situación con la de Haití, resaltando la dificultad de recuperación ante desastres de esta índole, especialmente cuando los países carecen de los recursos necesarios para hacer frente a la emergencia.