Expertos explican que la liquefacción del terreno, donde los suelos blandos y arenosos se comportan como un líquido ante un shock sísmico, es el peor escenario posible ante un sismo, provocando el colapso de todas las estructuras.
Se detalla que en la zona de Venezuela afectada, gran parte del terreno es relleno de 1999, sobre el cual se construyó, a pesar de ser suelos blandos y propensos a licuarse ante un sismo. Se menciona que cualquier niño sabría que no se debe construir sobre ese suelo.
Se explican los tipos de fundaciones profundas, como pilotes, que buscan el suelo resistente atravesando los rellenos. También se describen las fundaciones superficiales, como plateas, que se asientan sobre el suelo y se mueven junto a él, pero requieren un reemplazo previo del suelo.
Se señala la vulnerabilidad del Estado Vargas ante sismos, remarcando que no es la primera vez que sucede. Se compara con el deslave de 1999 y un evento similar ocurrido hace 50 años, indicando que la población ha crecido y la vulnerabilidad es mayor.
Se advierte sobre el altísimo riesgo sísmico en la cordillera y el arco costero de Venezuela, evidenciado en mapas sismológicos. Se menciona que a pesar de los antecedentes de terremotos devastadores, la construcción y la población en zonas de riesgo continúan creciendo.