Ante la magnitud de la catástrofe en Venezuela, surge la preocupación por la posible pérdida de autoridad y el riesgo de anarquía y saqueos.
Se advierte que la desesperación de la población, que ha perdido todo, podría llevar a situaciones de descontrol si no se mantiene el orden y la autoridad.
Se destaca la importancia de la intervención de las fuerzas de seguridad para prevenir desmanes y garantizar la distribución de la ayuda.