Martín Guerrero reflexiona sobre la tragedia en Venezuela, destacando que si bien la naturaleza no se puede predecir, sí se puede prever el antes y el después de un desastre. Venezuela, ubicada en una zona de alta actividad tectónica, carece de construcciones antisísmicas y de planes de prevención efectivos.
Se advierte que en dos meses, cuando el foco mediático disminuya, se verá la cruda realidad de la falta de viviendas, empleo y recursos. La desidia política en la prevención de desastres naturales es un tema recurrente, tanto en épocas democráticas como de dictadura.