Existe una marcada discrepancia entre las cifras oficiales y las reportadas por plataformas ciudadanas sobre el número de desaparecidos tras el terremoto en Venezuela. Mientras las autoridades hablan de más de 100 personas, las redes sociales mencionan cifras que superan las 30.000.
Esta disparidad se atribuye, en parte, a la falta de un sistema de información en tiempo real y a la desconfianza histórica hacia el manejo de datos por parte del Estado. La situación se agrava por la dificultad de comunicación y la ausencia de protocolos claros para la recopilación de información en zonas devastadas.
Se recuerda el caso de Televisa y la falsa noticia de la niña Frida Sofía tras un terremoto en México, como ejemplo de cómo la desinformación puede complicar la gestión de crisis. La veracidad de las cifras es crucial para dimensionar la magnitud de la tragedia y coordinar eficazmente la ayuda.