Se critica el estado de las leyes y técnicas judiciales en Argentina, calificándolas de "vetustas" e insuficientes para abordar la creciente ola de violencia de género.
Se expresa la impotencia y el miedo de la sociedad ante la inseguridad y la impunidad, exigiendo a la justicia y al Estado que se hagan cargo de la situación y tomen medidas urgentes. Se menciona que las mujeres están siendo asesinadas y que la situación es insostenible.
Se hace un llamado a los jueces y al Estado para que actúen con criterio y responsabilidad, y se replanteen las estrategias para proteger a la ciudadanía y garantizar la justicia.