Se criticó duramente al "colectivo feminista partidario" por su supuesta "sororidad selectiva" y su instrumentalización política de los casos de violencia de género, en el contexto del femicidio de Agostina Vega. Se argumentó que este sector aprovecha la tragedia para hacer política "asquerosamente".
La crítica se centró en la inconsistencia del colectivo al no pronunciarse en casos como el de Fabiola Yáñez, quien denunció violencia por parte de Alberto Fernández, o el de la sobrina de José Alperovich, quien lo acusó de violación. Se señaló que la reacción del feminismo es diferente cuando el acusado es "peronista" o tiene vínculos con el poder.
También se cuestionó la postura del colectivo feminista frente a la figura del femicidio en la legislación y su oposición a medidas como el registro de violadores, la ley de reincidencia y la baja de edad de imputabilidad. Se sugiere que sus acciones a menudo "votan a favor de los delincuentes", lo que genera un debate sobre la verdadera agenda de estos grupos.