Se debate la actuación del sistema judicial en casos de violencia de género, particularmente en Córdoba, a pesar de contar con juzgados y fiscalías especializadas.
Se critica la falta de seguimiento a personas liberadas con antecedentes, como el caso de Barrelier, quien habría cometido delitos graves y obtenido libertad condicional sin controles efectivos. La "puerta giratoria" del sistema permite que los delincuentes salgan con mayor experiencia para cometer nuevos delitos.
Se cuestiona la creación de ministerios y políticas de género que terminan siendo "cuevas de ñoquis" sin abordar el problema de fondo. La dificultad de reinserción de abusadores y la falta de información pública sobre ofensores sexuales en Argentina son otros puntos abordados.