El programa cuestionó duramente la actuación de la justicia en el caso Agostina, especialmente la liberación de Barrelier tras un incidente previo y la falta de perspectiva de género en la investigación inicial.
Se hizo hincapié en el hecho de que Barrelier fue considerado un "amigo íntimo" de la familia, a pesar de sus antecedentes, lo que impidió una investigación inmediata a su domicilio. Se criticó la lentitud de la justicia y la forma en que se abordaron las primeras horas del caso.
La conductora Moria Casán y los panelistas debatieron sobre la necesidad de una ley como la "Ley Megan" de Estados Unidos, que permite a la comunidad conocer a los agresores sexuales que viven en su barrio. Se planteó la estigmatización que esto podría generar, pero también la importancia de la prevención.
Se destacó el rol del padre de Agostina, quien fue quien descubrió las imágenes de Barrelier con su hija, supliendo la inacción de la justicia. La discusión giró en torno a la impunidad y el miedo de la gente, especialmente de las mujeres, que son las principales víctimas.