El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, promulgó una ley que facilita la declaración de estado de excepción y levanta restricciones a las Fuerzas Armadas para intervenir en conflictos internos. Las protestas y bloqueos, que cumplen su cuarta semana, provocan desabastecimiento e inflación en La Paz.
Las familias bolivianas se ven obligadas a reducir sus raciones de alimentos debido al alza de precios. La carne escasea y su valor se ha duplicado, llegando en avión desde el trópico. Carnicerías como la de Edwin y comedores populares como el de María enfrentan dificultades para abastecer a la población.
La crisis también fomenta la picaresca y aumenta el riesgo para la salud. Ante la escasez, algunos comerciantes suben los precios y otros intentan colaborar con quienes menos tienen, ajustando las porciones.