Se informó sobre la creciente ola de protestas en Bolivia, desencadenada por la grave situación económica y la escasez de combustible. El presidente Rodrigo Paz ordenó un reordenamiento de su gabinete para intentar calmar la situación.
La escasez de gasolina ha generado largas filas de hasta 4 o 5 horas en las pocas estaciones de servicio con abastecimiento. La gente debe registrarse y es marcada con un número en la muñeca para poder cargar combustible, limitándose a 5 o 10 litros por persona.
"Esto se puede interpretar de dos maneras... un gesto del gobierno intentando... dar respuesta, pero también reconociendo una situación económica muy grave", se analizó, señalando la complejidad de la crisis boliviana, que se mezcla con tensiones políticas relacionadas con Evo Morales.