La crisis en Bolivia se agrava con 18 días de bloqueos y escasez de combustible. Las filas para cargar nafta llegan a kilómetros, afectando el transporte y la vida cotidiana.
Los manifestantes exigen la renuncia del presidente, quien asumió hace seis meses y pide tiempo. Evo Morales se perfila como un protagonista opositor, movilizando sectores sociales y pidiendo elecciones en 90 días.
El presidente acusa a la oposición de querer voltearlo y destruir la democracia. La situación social es compleja, con décadas de crisis económica y desabastecimiento, problemas que también ocurrieron durante el gobierno de Morales.
Los ciudadanos expresan su descontento, con algunos pasando la noche en las filas para conseguir combustible y otros pidiendo un cambio de liderazgo. La tensión aumenta mientras las protestas continúan y la señal de comunicación se interrumpe.