La crisis política en Bolivia se agrava, entrando en su tercera semana sin que el presidente convoque al diálogo. La escasez de combustible es crítica, con largas filas de personas y vehículos en las estaciones de servicio, quienes buscan abastecerse ante la interrupción del suministro.
Los testimonios recogidos en La Paz reflejan la desesperación de la población, que lleva semanas esperando gasolina y sufriendo el aumento desmesurado de precios, incluso en productos básicos como el pollo. La calidad del combustible importado también es motivo de queja, ya que se reporta que está arruinando los motores de los vehículos.
La situación se combina con los bloqueos que impiden el ingreso de suministros a la ciudad, generando desabastecimiento no solo de combustible sino también de alimentos. La gente expresa su malestar tanto con los bloqueos como con la gestión del gobierno, pidiendo diálogo y soluciones a la crisis que afecta a todos los sectores.