La tensa situación en Bolivia continúa marcada por protestas y disturbios contra el gobierno de Rodrigo Paz, resultando en 127 detenidos y una creciente escasez de combustible y alimentos. Los precios han aumentado drásticamente, generando un descontento generalizado.
En medio de este panorama, surge una acusación contra el gobierno argentino por presunto envío de material represivo a Bolivia. La Cancillería argentina negó estas afirmaciones, asegurando que un avión Hércules fue enviado únicamente para transportar alimentos desde Santa Cruz de la Sierra a La Paz.
La situación en Bolivia es descrita como "que arde", con un nivel de inestabilidad que no se veía en años. El gobierno de Rodrigo Paz cuenta con el apoyo de Estados Unidos y de Javier Milei, pero la tensión social y política es extremadamente alta.