Una profesional de la salud, identificada como una "falsa médica", se encuentra bajo investigación por múltiples muertes de pacientes. Según los informes, se le acusa de administrar drogas incorrectas, lo que habría llevado al fallecimiento de al menos dos personas. La situación se agrava con la suma de nuevas denuncias, incluyendo un caso donde la paciente habría convulsionado y fallecido casi instantáneamente tras recibir una inyección.
Las penas por estos delitos podrían ascender a décadas de cárcel, considerando los cargos de homicidio y otras posibles imputaciones como usurpación de título y lesiones graves. La discusión legal se centra en la gravedad de los actos y la posible acumulación de condenas, con estimaciones que sugieren sentencias que superarían los 30 años de prisión.
Adicionalmente, se cuestiona cómo esta persona pudo ejercer la medicina durante tanto tiempo, al menos 11 meses, evadiendo los controles oficiales destinados a garantizar la seguridad y competencia de los profesionales de la salud. La investigación busca determinar la extensión total de sus acciones y el alcance de los daños causados.