El gobierno de Bolivia ordenó el repliegue de fuerzas de seguridad ante las intensas protestas y bloqueos que llevan 11 días. El objetivo humanitario era garantizar el abastecimiento de insumos esenciales como oxígeno, combustible y medicamentos en la capital.
El portavoz de la presidencia, José Luis Galvez, aseguró que la intervención policial y militar buscaba garantizar el suministro a hospitales y servicios básicos. A pesar de que el operativo "Corredor Humanitario" permitió el ingreso de insumos, la situación se mantiene tensa debido a las protestas civiles y sindicales.