La ciudad de La Paz, Bolivia, se encuentra sitiada con 22 puntos de corte y piquetes, protagonizados por grupos afines a Evo Morales y otros sectores sociales e indigenistas.
Los manifestantes exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz, a quien se describe como de "derecha". Estados Unidos ha emitido un comunicado calificando la situación como un intento de golpe de Estado.
El contexto se agrava por la situación legal de Evo Morales, quien es prófugo de la justicia por una causa de abuso sexual contra una menor. La agrupación "Ponchos Rojos", una milicia de origen aymara vinculada a Morales, es señalada por su accionar violento.
Se destaca la polarización social y política en Bolivia, con una grieta entre la "Bolivia blanca" de Santa Cruz de la Sierra y la "Bolivia del campesinado" que Morales representa.