Una tensa situación se vive en Bolivia debido a los masivos cortes de ruta que impiden el normal abastecimiento de alimentos y combustible en las principales ciudades, generando una profunda división en el país.
El gobierno de Rodrigo Zamora acusa a sectores afines a Evo Morales de desestabilizar la nación, mientras que los manifestantes reclaman por políticas económicas y el aumento del costo de vida, exigiendo un incremento salarial del 20%.
Las protestas, que involucran a maestros, sectores indígenas y mineros, han escalado con incidentes y enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad. El gobierno boliviano reconoce la recrudecida situación y ha desplegado militares en las calles, mientras que organismos internacionales como el Departamento de Estado de EE.UU. llaman al diálogo.