Bolivia atraviesa una crisis de protestas y bloqueos que afectan el abastecimiento y el funcionamiento de servicios básicos, incluyendo hospitales. El gobierno del presidente Rodrigo Paz busca implementar un "corredor humanitario" ante la emergencia.
Las protestas, lideradas por sectores campesinos y mineros artesanales, exigen la renuncia del presidente Paz. El trasfondo político incluye la figura del ex presidente Evo Morales, acusado de abuso y estupro, quien se niega a comparecer en una audiencia.
El gobierno de Paz, que asumió en noviembre, enfrenta un escenario de alta convulsión política. La Central Obrera Boliviana y sectores campesinos reclaman mejoras salariales y de condiciones de vida. Paralelamente, se denuncian maniobras de desestabilización, con señalamientos hacia el "masismo" y el ala ligada a Evo Morales, aunque el MAS también presenta fracturas internas.
Se han registrado detenciones y enfrentamientos, con un saldo de 47 personas detenidas y cinco heridas según medios locales. La situación es de alta tensión, con una movilización convocada para llegar a La Paz, bastión histórico del masismo.
El gobierno ha llamado al diálogo, pero la intransigencia de algunos sectores y el pedido de renuncia presidencial complican el panorama. La crisis se agrava por la proximidad de la temporada invernal y el impacto en la economía, especialmente en Bariloche, donde un hotel emblemático sufrió un incendio.