El programa anunció que mañana arranca la venta de carne de burro a 7500 pesos el kilo, tres veces más barata que la vaca, como opción ante la crisis que impide comer asado, mientras Matías López salió a la calle a consultar opiniones divididas de la gente.
En el estudio, panelistas como Moreno y Tomás debaten si la carne de burro resuelve la falta de proteínas por la situación económica heredada del peronismo, comparándola con chinchulines o carnes en crisis pasadas como caballo en conurbano, y mencionan que en países vascos o Italia se consume.
Llamadas de televidentes como Analía criticaron el debate por ignorar hambre real en calles, mientras otros recordaron comer gato en 2001; un experto bromatólogo Fabián aclaró que es un experimento piloto en Chubut regulado por Código Alimentario Argentino sin habilitación nacional plena.
Los panelistas concluyeron que el hambre lleva a comer lo disponible con controles, prefiriendo que niños consuman proteínas baratas a nada, aunque genera impresión por cercanía a caballos y vacas domesticables, en un país rico en carne vacuna.
Entrevistas callejeras mostraron rechazo mayoritario por prejuicios, pero algunos aceptarían probar a ese precio económico.