El consumo de carne vacuna registró una caída del 20 al 25% desde junio pasado en las carnicerías, según contó Pablo, propietario de un local en Gregorio de la Ferreres 3800, Parque Avellaneda. La gente opta por cortes económicos como bola de lomo y cuadrada a 17.200 pesos el kilo en efectivo o 19.000 con tarjeta, para preparar milanesas que rinden para dos comidas de una familia de cuatro.
Los cortes premium como lomo llegan a 32.000-36.000 pesos el kilo, pero se venden poco; un asado para cuatro personas con vacío, chorizos y chinchulines cuesta entre 65.000 y 75.000 pesos solo en carne. El pollo y cerdo ganaron terreno por ser más baratos, equilibrando ventas totales, aunque la hacienda subió por exportaciones y factores climáticos.
Pablo explicó que absorben aumentos para no perder clientes, con último ajuste del 7-8% hace 10 días, y mantienen ofertas como bife ancho a 18.000 el kilo por 2,3 kilos. No despidieron personal pese a la baja demanda, quedando en siete empleados.