La inundación histórica en Madrid, Tucumán, superó a la de 2017 con agua que alcanzó hasta dos metros y pecho en las casas, obligando a más de 3.500 familias a evacuar con lo puesto a la vera de la Ruta Nacional 157. El reportero Ezequiel Toledo transmite en vivo desde los campamentos improvisados donde damnificados relatan el desborde del dique Escaba, río Marapa y arroyos, equivalente a un año de lluvias en 20 días.
Familias completas con niños, abuelos de 89 años, personas con discapacidad en silla de ruedas y mascotas rescatadas duermen bajo gazebos y plásticos en la ruta, tras ser salvados en lanchas o caminando con agua hasta la cintura. Muchos perdieron animales de granja, ovejas, caballos y vacas en campos a 15 kilómetros, su principal sustento económico.
Los evacuados claman por políticos, obras en ríos y reordenamiento del casco urbano, ya que la asistencia oficial toma datos pero entrega poco. Sandra Mabel Izzamón, afectada por primera vez, envió a su madre a Tocorralo y vive de pensión, pidiendo cualquier ayuda mientras sus hijos en Buenos Aires la buscan.
El "después" asusta: casas inundadas de barro pegajoso que se limpia con lavandina, imposibilidad de comprar muebles o reconstruir por la crisis. La solidaridad llega con donaciones de comida, cocinas y sillones de voluntarios y delegados de Monteagudo, pero la situación es dramática con diabetes y presión sin remedios estables.