La inundación en La Madrid, Tucumán, superó todos los registros previos con agua hasta el pecho y dos metros en las viviendas, forzando a más de 3.500 personas de 300 familias a evacuar y acampar a la vera de la Ruta Nacional 157. Damnificados como Sandra Mabel Izzamón relatan haber perdido todo, incluyendo animales de granja en los campos inundados, y haber pasado noches a la intemperie bajo la lluvia sin gazebos suficientes. Familias vulnerables, con ancianos de 89 años y personas en silla de ruedas, se sienten desamparadas.
Los evacuados critican duramente a las autoridades por la falta de obras preventivas y asistencia efectiva: toman datos pero entregan poco, y no previeron el desastre pese al desborde del dique Escaba, río Marapa y arroyos. Vialidad rompió la ruta en cuatro puntos para drenar el agua, con máquinas de Vialidad Provincial y Nacional trabajando en el sector, aunque el 70% de las rutas tucumanas están interrumpidas.
El reportero Ezequiel Toledo transmite en vivo los campamentos improvisados, donde la gente pide plásticos, comida y ayuda urgente. Testimonios como el de Liliana, que salvó a su perro pero perdió todo en su casa llena de agua, destacan la solidaridad vecinal pero la precariedad extrema. Parajes como García y Barranca permanecen aislados, con Defensa Civil bajo Ramón Inbert realizando rescates.
Las lluvias de 170 mm en tres días equivalen al mes de marzo entero, con alerta naranja del Servicio Meteorológico Nacional por tormentas eléctricas, más lluvias y riesgo de desmoronamientos en suelos saturados. El hospital Ramón Maza trasladó pacientes, y la situación post-inundación amenaza con enfermedades al reingresar a hogares precarios.