El 73% de los trabajadores argentinos encuestados por la plataforma Boomerang consideró renunciar a su empleo únicamente por la relación con su jefe, una cifra que bajó cuatro puntos respecto al año pasado pero sigue alarmantemente alta.
El principal motivo de descontento es la falta de reconocimiento merecido, seguido por la ausencia de diálogo y escucha por parte del líder, que el 64% considera esencial. Otros reclamos incluyen que el 48% percibe que el jefe no escucha las necesidades del equipo, el 47% nota falta de confianza y apoyo, y el 45% lo ve como demasiado autoritario.
El 44% de los especialistas en recursos humanos consultados también califica a los líderes empresariales como deficientes. Los panelistas debaten que Argentina padece un problema crónico de liderazgo en todos los niveles, con una cultura de victimismo donde los empleados lamentan no recibir lo que merecen, aunque el estudio no evalúa factores como el salario.
Se critica la mentalidad argentina de lamerse las heridas y la rotación alta por intolerancia generacional, especialmente en jóvenes que exigen menos tolerancia a malos tratos pero también validación constante y respeto a normas básicas, comparándolo con quejas estudiantiles contra profesores exigentes.