El gobierno promete bajar la inflación a un 2,5% anual con proyecciones de 7-8% en el primer trimestre y 10% para todo el año, pero los ciudadanos denuncian aumentos diarios en supermercados y una realidad económica desesperante.
Voces del público relatan despidos masivos por cierre de constructoras, alquileres exorbitantes, falta de ventas para comerciantes y califican la situación de inmoral e injusta, acusando al gobierno de mentiras y robo en la justicia social.
La represión policial escala con un violento operativo de gas lacrimógeno, descrito como una cacería humana donde le pegan a los trabajadores mientras el gobierno destina plata para esto pero no resuelve la crisis, dejando a la gente sin saber qué hacer.
La sociedad está al rojo vivo y la gente sabe que son unos mentirosos, con críticas directas a la delincuencia del oficialismo.