Néstor Calderón entrega una palabra profética contra jaquecas, desorientación y perturbaciones causadas por brujería y hechicería del enemigo. Jesús rompe todo trabajo de maldad en un mundo donde reina el mal, extendiendo su luz a través de creyentes dispuestos a la guerra espiritual para liberar de maldiciones.
El hermano Calderón se presenta saludando a los hermanos hispanos y cita Mateo 9:12, recordando que los sanos no necesitan médico, pero los enfermos esperan sanidad por fe. Explica que muchos no desarrollan el fruto del Espíritu como paciencia y paz porque su vida se gobierna por emociones inestables del corazón.
Urge edificar la vida sobre la roca Jesucristo para resistir tormentas y vientos, levantando una iglesia fuerte y comprometida. Advierte no permitir que las mentiras del mundo generen tibieza espiritual, recordando cómo apóstoles como Pablo, Pedro, Juan y Mateo entregaron todo, incluso la vida, por Jesús pese a persecuciones.
Cita Mateo 24 sobre tiempos finales con guerras y engaños, exhortando a no dejarse enfriar por gente tibia y a militar como soldados de Cristo con sacrificio para mayor recompensa. La iglesia caliente en el Espíritu vencerá las puertas del infierno.
Concluye con una emotiva oración por la paz de Argentina, pidiendo protección para humildes, obreros, chacareros, ancianos, niños, cárceles y extranjeros de Rusia, judíos, italianos, españoles y más naciones, para un futuro de hermandad y perdón divino.