Participantes de las reuniones de la Iglesia Universal compartieron testimonios sobre cómo estas instancias les cambiaron la mentalidad y les permitieron mejorar aspectos de su vida.
Una mujer relató que siempre encuentra algo positivo para mejorar en cada encuentro, sintiendo que Dios le habla directamente y la moldea.
Otra contó que las reflexiones le abrieron los ojos, oídos y mente, ayudándola realmente como mujer, especialmente en momentos de soledad donde Dios actúa como amiga para sanar problemas.