El Mossad israelí implantó GPS en los dientes del ayatolá Ali Jamenei mediante un dentista infiltrado, además de en carteras de lujo de las esposas de la cúpula iraní y hackeó cámaras en Teherán, reveló el corresponsal Christian Martin desde Europa citando fuentes de la OTAN. Estos métodos permitieron el seguimiento preciso que culminó en la eliminación del líder iraní y la destrucción de su centro de mando por Israel.
En el séptimo día de guerra, se muestran en vivo ataques israelíes sobre Beirut, con artillería antiaérea libanesa respondiendo, mientras en Teherán bombas guiadas por GPS caen sin contraofensiva visible, intensificando la ofensiva para derrocar el régimen iraní al destruir bases militares, nucleares y de misiles. Corresponsales en Líbano destacan que Hezbollah, brazo armado de Irán, usa civiles como escudos y que la población cristiana apoya la paz contra las milicias terroristas.
Reino Unido envía 500 soldados más a bases en Chipre ante amenaza de drones iraníes, y EE.UU. mueve aviones para probar radares enemigos, detectados por inteligencia satelital rusa. Expertos como Devin Ari señalan que Irán busca regionalizar el conflicto atacando Turquía, Azerbaiyán y Chipre para presionar a aliados de Israel, pero no puede enfrentar militarmente a EE.UU. e Israel.
Israel destruyó el 60% de lanzaderas de misiles iraníes en la primera semana y ahora apunta a Hezbollah en Líbano, que entró unilateralmente en la guerra. Panelistas enfatizan la creatividad del Mossad, con operativos previos como explosivos en pagers, y la esperanza libanesa de paz tras décadas de milicias externas.