Israel intensifica ataques en Medio Oriente con bombardeos sobre Beirut, dejando alrededor de 130 muertos, incluyendo los nueve integrantes de una familia civil en una casa familiar que nada tenía que ver con Hezbollah. Los strikes se concentran en el sur de Beirut, bastión de militantes del grupo según Israel, que afirma haber abatido al jefe de inteligencia del Kifolá en medio del caos.
El conflicto escaló tras ataques de Hezbollah al norte de Israel en venganza por la muerte del líder iraní Ali Khamenei, desencadenando una guerra que involucra a 18 países, con drones iraníes impactando Azerbaiyán y sirenas sonando en Tel Aviv. Irán reporta 1.335 muertos, más 151 en otros frentes, mayormente en Líbano.
En nuevo golpe, 50 aviones israelíes destruyeron el búnker subterráneo del exlíder Khamenei en el centro de Teherán, parte del complejo de liderazgo iraní con túneles donde se esconderían altos jefes militares. Las Fuerzas de Defensa israelíes justifican el rebombardeo alegando presencia de objetivos pese a ataques previos en el sitio.
Barrios de Teherán muestran destrucción masiva, con comunicaciones restablecidas hace poco tras cortes prolongados, en una jornada de bombardeos constantes cada 15-20 minutos.