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Analia Cardil compara angustia con fiebre como brújula psíquica

Tensión: intercambio (20°) Sesgo: favorable (+25) Eje político: Centro

Analia Cardil explica que la angustia no es un cuco patológico sino una emoción cotidiana fluctuante que varía en intensidad y ayuda a crecer e investigarse a uno mismo, similar a la fiebre en el cuerpo que indica algo que investigar.

La angustia acompaña desde la infancia con crisis puntuales o manejables, como recuerdos desencadenantes, y aparece en patologías como depresión, duelo, crisis económicas o pandemias; sirve de brújula para buscar su origen, según Freud y psicoanalistas.

Los pacientes consultan por angustia asociada a pérdidas y duelos, con miedo a no salir de esa etapa, o por estrés sostenido que genera burnout laboral con sensación de impotencia, impredecibilidad y falta de ganas; en contextos como no llegar a fin de mes o miedos a perder obra social, se contagia socialmente aunque individualmente no falte lo básico.

La terapia permite verbalizar relatos internos angustiantes, darse cuenta de ellos y pedir ayuda; crisis de angustia parecen de la nada pero acumulan tensiones no expresadas, con síntomas como llanto, opresión en pecho o ataques de pánico; incluso en situaciones estables, el contexto general económico y político genera angustia colectiva.

Una espectadora de Catamarca pregunta si la angustia surge de golpe, y Cardil confirma que las crisis intempestivas responden a acumulaciones inconscientes, recomendando introspección y no creerse todos los relatos mediáticos para evitar contagio emocional.