Analia Cardil aborda la angustia como emoción seria que ayuda a crecer e investigarse a uno mismo, aunque no placentera, y es motivo frecuente de consulta médica.
Todos conviven con angustia desde la infancia, con niveles variables; provoca llanto temporal pero persiste, incluyendo crisis y momentos manejables como recuerdos desencadenantes.
La angustia tiene fluctuaciones psíquicas, movimientos internos y momentos de crisis o control relativo.