La invitada del programa explicó cómo el estigma alrededor de las adicciones en el medio artístico impedía hablar abiertamente, pero hoy celebra haber dado la cara para ayudar a otros, especialmente jóvenes que se animan a contarlo en sus familias.
Relató los indicios que la llevaron a buscar ayuda: cuando todos le decían no, perdió ganas de todo y una angustia fuerte que tapó con alcohol, lo que agrandó el agujero emocional en lugar de cerrarlo.
Durante la internación, con apoyo familiar, trabajó traumas reprimidos que ni recordaba, describiendo el proceso como un trabajo diario intenso que obliga a enfrentar dolores tapados por sustancias, aunque duele más al principio.
El debate se extendió a alumnos que llegan borrachos a colegios, donde panelistas criticaron multas o expulsiones en vez de pedagogía sobre consumo responsable, padres como disparadores y necesidad de diálogo sin juzgar en momentos de crisis.
Luis Novaresio invitó a padres a reuniones escolares para tratar el problema de fondo, mientras Cora enfatizó contemplar situaciones sin eximir responsabilidades, destacando peligros como manejar bajo efectos.